La historia de la humanidad y de las comunidades políticas da cuenta de muchos casos donde grandes grupos e incluso colectividades sociales han sido raptadas o incluso secuestradas por pequeños grupos que al llegar a detentar el poder político se resisten a dejarlo. En México la historia respecto a este tema es lamentablemente abundante, solo con dos ejemplos es más que suficiente: en el siglo XIX el General Porfirio Díaz estuvo en el poder casi 30 años, sólo hubo un periodo en el que coloco a su compadre Manuel González; el otro ejemplo es del siglo XX y refiere a las prácticas de los dedazos que el PRI llevaba a cabo para nombrar a sus políticos a ocupar los cargos más importantes del campo político.

                Habrá voces que al leer las líneas anotadas arriba indicarán que esas prácticas y procesos políticos en la actualidad ya no se presentan, ya que el régimen político mexicano se ha fortalecido, robustecido y es completamente democrático, muchos de los lectores de estas líneas mencionarán que estas prácticas que evidencian una política sin moral ya no se presentan, es decir, indicarán que la política que actualmente se lleva a cabo de verdad está preocupada por las necesidades de las colectividades sobre la que se ejerce el poder político y no sólo sirve para intereses de pequeños grupos.

                Lamentablemente lo antes anotado no se corresponde con la realidad política mexicana y mucho menos con la realidad política que se presenta en Tultitlán, pareciera que el siglo XIX y las prácticas que el PRI del siglo XX vuelven a secuestrarnos ya que en Tultitlán algunos de los grupos políticos que se disputan el poder político llevan a cabo una política sin moral, una política que utiliza puerilmente las necesidades vitales y urgentes de la población para secuestrar, coaccionar, predeterminar y condicionar el apoyo de los ciudadanos a sus proyectos políticos, supuestamente incluyentes y preocupados por nuestras necesidades.

                Ahora bien, no sólo es la política sin moral la que aparece en los grupos que aspiran a conquistar el poder supremo y soberano (poder político) sino que estos grupos también conciben a dicho poder como una pertenencia familiar, como un botín, como un espacio que pueden ocupar permanentemente, sin entender o sin querer llevar a la práctica una de las premisas de cualquier régimen democrático, es decir, el arribo al poder político de proyectos y políticos diferentes, emanados de la colectividad que no han ocupado dichos puestos previamente.

                Seguramente habrá voces que al leer lo antes referido me objetarán que es mejor tener políticos con experiencia en puestos claves, políticos que al encontrarse con alguna situación no estructurada previamente la puedan solucionar con su conocimiento previo, y esto es cierto, yo lo apoyo, pero no le podemos dar la confianza a políticos que ya han demostrado que no llevan a cabo una política con moral, sino todo lo contrario. Basta escuchar los comentarios, las platicas, las observaciones de la gente de a pie sobre algunos de sus gobernantes actuales y específicamente sobre algunos de los servidores públicos de Tultitlán, es importante que estas personas que hacen politiquería no sólo escuchen a sus amigos y a sus grupos incondicionales beneficiados con las mieles del poder, es importante que volteen hacia abajo, y entiendan que sus acciones y prácticas faltas de moral y que traicionan los principios esenciales de la democracia serán sus mismas sepultureras.

                Las despensas y las amenazas a los trabajadores del Ayuntamiento de perder sus puestos de trabajo si no votan por X o Y proyecto político, ¿no son proyectos políticos que llevan a cabo una política sin moral?, ¿el querer volver a ocupar un puesto político previamente ya ejercido, o imponer a un político, que incluso no es de Tultitlán no es entender al poder político como un botín?, esperemos que quienes lean estas notas reflexionen profundamente sobre su voto.

                Nosotros creemos que es importante que los ciudadanos del Municipio de Tultitlán pensemos muy bien y reflexionemos colectivamente por quien votaremos, a quien apoyaremos, los jóvenes somos una franja poblacional de suma importancia, por lo mismo, no apoyemos a supuestos políticos preocupados por la población y que han evidenciado un ejercicio de política sin moral y de entender al poder como un botín, nosotros recomendamos utilizar las unidades administrativas de protección y defensa del voto.

                Por lo antes expuesto amig@ tultitlense, te invitamos a participar con nosotros, este es un proyecto incluyente y preocupado por la población, apoyemos proyectos que llevan a cabo una política con moral y con verdadero arraigo tultitlense.        

Nos interesan tus opiniones, sugerencias e ideas, escríbenos al correo:

jovenesxtulti@hotmail.com o al jovenesxtulti@gmail.com

06/03/09

Anuncios