Boletín no. 29

En México,  en el siglo pasado, el  proceso para democratizar el régimen político fue arduo, difícil, ominoso, tardado y en muchas ocasiones mortal, ya que los privilegios, controles, prebendas, beneficios e intereses que  crearon, forjaron y fortalecieron los políticos del partido hegemónico eran celados por un conjunto de instituciones y dinámicas políticas que excluían de dichos beneficios a la mayoría de las/os mexicanos.

                Frente a este contexto de exclusión y democracia simulada que se vivía en México, un actor colectivo importantísimo para la apertura del régimen político mexicano (los teóricos dirían democratización y liberalización) fue la sociedad civil organizada, la cual a través de denuncias, movilizaciones, exigencias, y acciones directas lograron ciertos avances para que la vida política del México contemporáneo fuera un poco más democrática. 

                Hoy en día, después de que muchos analistas y teóricos políticos han afirmado que la democracia en México se ha consolidado y que el proceso de democratización ha terminado, cobra relevancia mirar el conjunto de dinámicas y acciones no propiamente democráticas que demasiados políticos/as e instituciones de los tres niveles de gobierno llevan a cabo. Es por este repunte de prácticas y actores antidemocráticos que el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil cobra una relevancia en la actualidad.

                Son las organizaciones de la sociedad civil junto con algunos partidos políticos progresistas los que intentan mantener, reproducir y expandir prácticas verdaderamente democráticas a través de alianzas o redes, en este sentido el Consejo Tultitlense de la Juventud, que es una red social de organizaciones que trabajan para y por las/os jóvenes en el Municipio de Tultitlán, intenta evidenciar en la población juvenil  de Tultitlán como es que el gobierno del Ayuntamiento de Tultitlán no toma en cuenta a las juventudes tultitlenses, en cambio, de forma excluyente y antidemocrática impuso a un conjunto de jóvenes a “dirigir” la institucionalidad competente en materia de juventud en Tultitlán.

                Frente a estas afrentas, frente a estos agravios, frente a esta indiferencia, frente a estas prácticas antidemocráticas que se pretenden revivir en Tultitlán como en muchísimos municipios de México, es importante que se fortalezcan las alianzas entre las organizaciones de la sociedad civil para revertir este avance de prácticas y políticos/as antidemocráticas.

                Es por eso que surge el Consejo Tultitlense de la Juventudes, porque las/os jóvenes rechazamos cualquier tipo de imposición y practica que no se correspondan con los valores y principios democráticos, rechazamos a políticos/as mentirosos y antidemocráticos.

                Ahora bien, lo que se busca con esta red de organizaciones civiles y que se ha denominado Consejo Tultitlense de las Juventudes, es lo siguiente:

  1. Crear un Contraloría Social Juvenil en el Municipio de Tultitlán para evaluar el trabajo del Ayuntamiento en conjunto hacia sus juventudes.
  2. Fomentar la participación ciudadana (principalmente la juvenil) para revertir la simulación de atención gubernamental que evidencia el Ayuntamiento.
  3. Promover entre la ciudadanía los mecanismos de rendición de cuentas y transparencia, así como su uso para fortalecer el saber de la democracia.
  4. Crear desde la sociedad civil programas públicos que coadyuven a atender los inconvenientes a los que se enfrentan las juventudes.

Es por eso amiga/o que te invitamos a que te sumes a este esfuerzo ciudadano, sólo la organización y la participación constante y permanente nos permitirá poner freno a las prácticas, instituciones y políticos/as antidemocráticos que se intentan enquistar en el contexto mexicano.

 

CONSEJO TULTITLENSE DE LAS JUVENTUDES

Integrado por: 

Fundación Yuian para Todos A.C.

Fundación Cívica para la Evolución Ciudadana A.C.

Enlace Democrático de Organizaciones Sociales A.C.

Colectivo Juventud entre Tules A.C.

 MAYO 2010

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