En la Ciudad de León Guanajuato, del 23 al 25 de agosto de este año, se llevó a cabo la Conferencia Mundial de la Juventud, encuentro organizado por iniciativa del Estado mexicano que tuvo por objetivo ubicar “prioridades de acción sobre juventud para ser atendidas en la agenda internacional de desarrollo con miras al 2015”. Varios han sido los análisis críticos  respecto a esta reunión global, por lo mismo aquí no se analizará dicha reunión sino que se reflexionará sobre las contradicciones que hay entre el discurso gubernamental y la realidad que enfrentan las juventudes mexicanas, contradicciones que evidencian que las propuestas discursivas son simples posicionamientos inmediatistas que no impactan de forma positiva sobre el contexto en el cual se desenvuelven las y los jóvenes y por ende sólo son simples eufemismos de atención juvenil.

                Este año ha sido particularmente peligroso para las juventudes mexicanas, ya que aparte de las consecuencias negativas de las crisis económicas ocasionadas por la avaricia del capitalismo, el contexto sociopolítico se muestra aun más difícil, antidemocrático, excluyente, simulador y discriminatorio. Es por lo mismo que una reflexión sobre la supuesta preocupación de la institucionalidad competente en materia de juventud y la realidad a la que se enfrentan las y los jóvenes mexicanos, que representan más del 30% del total de mexicanos  es relevante.

                Desde inicios de año, las notas y reportes periodísticos referidos a las masacres perpetradas hacia civiles han sido común en los medios de comunicación, sin embargo lo alarmante de dichos actos de violencia y sin razón descansa en que la mayor parte de dichos asesinatos han sido de jóvenes mexicanos, algunos de ellos vinculados con el crimen organizado pero la mayoría de ellos sin ningún tipo de relación, contacto o liga con dichas mafias. Derivado de lo anterior el gobierno, los partidos políticos, los empresarios, la sociedad civil organizada, la academia, la iglesia, e incluso hasta la comunidad internacional han realizado un conjunto de pronunciamientos, discursos y propuestas.

                Una de las propuestas más anunciadas que se han presentado últimamente es la llamada Ley del Primer Empleo, con la cual se pretende crear 250 mil puestos laborales a través de estímulos fiscales a empresarios que contraten personal que nunca antes haya estado en el campo laboral formal, sin embargo dicha propuesta no alcanzará a cubrir las carestías, necesidades y exigencias que las y los más de  siete millones y medio de jóvenes que no tienen la posibilidad de trabajar o de acceder a los espacios educativo, aunado a lo anterior no existen en México leyes ni políticas públicas estructurales y de largo plazo que posibiliten a los más de 30 millones de jóvenes contextos seguros de desarrollo en ámbitos indispensables para su formación como seres humanos, como puede ser el aspecto cultural, el deportivo, de salud, o de empoderamiento real y verdadero.

                Las y los jóvenes al ser considerados como sujetos de derechos, debemos ser respetados y entendidos a partir de nuestra pluralidad de identidades, gustos, experiencias, expresiones, creencias, inclinaciones, posiciones, e ideas. Por lo mismo la simulación de atención gubernamental de parte de los tres niveles de gobierno y de los partidos políticos a través de diferentes posicionamientos y formaciones discursivas sólo evidencia la poca importancia que para la institucionalidad tienen las juventudes mexicanas en la actualidad.

                La simulación concretamente se puede evidenciar en la falta de dictaminación en las Comisiones de Juventud y Deporte del Congreso de la Unión de iniciativas, proposiciones, minutas pendientes o desechadas referidas a las juventudes mexicanas; también se evidencia en el rechazo del gobierno mexicano de ratificar la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes (principalmente por el artículo 12 que le permite a los jóvenes ejercer su derecho de objeción de conciencia frente al servicio militar y lo referido a los derechos sexuales y reproductivos); o bien en la utilización de la institucionalidad competente en materia de juventud en los tres niveles de gobierno para beneficios partidistas y grupales.

                Pasada la Conferencia Mundial de la Juventud en México pareciera que ya no son importantes las juventudes mexicanas, pasada la euforia y atención puesta en León, Guanajuato, las y los jóvenes de nueva cuenta han pasado a un tercer plano. Las contradicciones entre el discurso de atención a las juventudes y la realidad que enfrentamos a diario se hacen notorias.

                Para que las juventudes mexicanas encuentren un verdadero desarrollo sano y seguro, que se traduzca en un fortalecimiento del régimen democrático y un crecimiento y desarrollo económico igualitario,  se requiere mucho más que simples discursos bien intencionados o leyes cortoplacistas, se requiere una normatividad federal que establezca mecanismos accesibles y concretos a través de los cuales las juventudes podamos exigir plenamente nuestros derechos, por lo mismo el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil en este sentido es de suma relevancia, más allá de simples discursos electoreros están sus acciones comprometidas y medibles con las causas juveniles.

“BASTA DE LA VIOLACIÓN A LOS DERECHOS DE LAS JUVENTUDES”

Soc. Víctor Daniel García G

Anuncios