Artículo próximo a salir en el número 4 de la Revista Inconsciente

 De manera convencional, el noviazgo es una relación transitoria entre un hombre y una mujer, la cual brinda la oportunidad de conocerse más afondo para decidir en un determinado momento pasar a la siguiente fase que es el matrimonio.

Las relaciones de pareja en la adolescencia suelen ser muy intensas y hasta pasionales. Como consecuencia de la transformación física y psicológica que están sufriendo, las emociones se exacerban y el sentido idealista que los caracteriza provoca tanto la sensación de estar viviendo el gran amor de su vida, como las decepciones más tormentosas.

 Pero, ¿cuál es el origen de la violencia? ¿Qué factores intervienen para que los jóvenes sean violentos en sus relaciones de pareja?

La causa central de la violencia en el noviazgo, es la construcción social en que vivimos, la cual parte de una mirada machista y patriarcal. La familia, la religión, los medios de comunicación, la escuela, el entorno social en que nos desarrollamos, se encargan de producirla y difundirla.

El ejercicio de la violencia en nuestras relaciones, sobre todo en las de pareja, es producto de una cultura que mantiene la idea de las diferencias entre hombres y mujeres, en la cual los varones, desde su nacimiento, obtienen ciertos privilegios que los colocan por encima de las mujeres.

Es precisamente esa inequidad sociocultural la que crea relaciones de poder entre sexos, a través de la asignación de roles y estereotipos para cada uno. Esta asignación se origina principalmente en la familia, sin embargo, no hemos aprendido a reconocer los diferentes rostros de la violencia ni las mascaras del amor. La conducta violenta no es percibida ni por las victimas, ni por quienes ejercen la violencia, sino que es confundida con una expresión de interés y amor. A partir de los 15 años y hasta antes del matrimonio, los adolescentes y jóvenes comienzan a aprender y ensayar nuevas formas de comportamiento acordes con su creciente libertad e independencia de la familia de origen, para adoptarlas en su vida futura. Es una etapa de propensión a experimentar, a rebelarse y las relaciones mas importantes son las de amistad; se depende del grupo de amistades para descubrir la identidad personal. Un muchacho que quiera cumplir cabalmente con el rol de género masculino tradicional será propenso a la violencia: aparentar actividad sexual, ser quien tome las decisiones en la relación de pareja, dominar y controlar las actividades y comportamientos de ella, probar constantemente que el es “hombre” a través de actos agresivos y dureza por temor al estigma de la homosexualidad, esperar que la novia renuncie a sus intereses o a otras relaciones y dé la máxima prioridad a su relación. Por otro lado, una mujer puede ceder a la presión del grupo e intentar cumplir con las prescripciones del rol de género femenino tradicional: creer que puede cambiar al hombre que ama, sentirse culpable por los problemas y responsable del funcionamiento de la relación, pensar que jamás encontrará otro novio, lo que la pondrá en riesgo de involucrarse en relaciones potencial o abiertamente violentas.

 La violencia en el noviazgo ocurre en una relación amorosa en que una de las personas abusa física, emocional o sexualmente para dominar y mantener el control sobre la otra. Georgina Zarate, psicoanalista y académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, afirma que es imposible pensar una relación amorosa sin una dosis de sentimiento hostil, porque así nos enseñaron desde la infancia: “Un buen día nos damos cuenta que mamá, papá, o ambos, no nada mas nos tratan amorosamente, sino que también nos regañan, nos pegan, nos gritan, se enojan, nos amenazan con la perdida de su amor. Y eso se reproduce, de algún modo, en relaciones posteriores que son todas ambivalentes, con sus dosis de amor y de odio. Sin embargo debemos reconocer hasta qué punto la violencia en el noviazgo es “normal”.

 Todos hemos tenido alguna vez una pareja que nos cela hasta el cansancio, con el argumento de “yo confío en ti, pero no en tus amigos”. O que busca controlar tú forma de vestir, quiénes son tus amigas o entre broma y broma te dice cosas que no te gustan, como que eres gorda, fea o tonta. A veces, con el pretexto de estar jugando, te empuja o te trata con indiferencia cuando no haces algo para complacerlo. Probablemente lo veas como algo muy normal, pero no es así. Puedes estar viviendo violencia en tu relación.

 Contrario a lo que a veces pensamos, la violencia no implica sólo golpes o insultos. Tiene formas muy sutiles, que son justo las más peligrosas, ya que es mucho más difícil detectarlas en nuestras propias relaciones. La violencia es toda acción u omisión que daña a una persona tanto física como emocionalmente y busca ejercer control sobre otro considerado débil. Para ello, se pueden utilizar distintas estrategias, que van desde el ataque a su autoestima, los insultos, el chantaje, la manipulación sutil o los golpes e insultos.

Según la antropóloga Adriana Zebadúa, del Instituto de las Mujeres: “En el noviazgo la violencia es muy sutil y va creciendo con el tiempo, ya que algunas personas, al vivir en un entorno violento, frecuentemente aprenden a relacionarse de esta manera, sin que esto sea normal y mucho menos, bueno. Existen diversas organizaciones gubernamentales y no, y tanto para mujeres y hombres, que realizan un trabajo muy profesional en la prevención de la violencia”.

Lo alarmante de la violencia en el noviazgo es que tiende a crecer. Comienza con detalles como apodos ofensivos, empujones “en broma”, chantaje, manipulación, celos, control, hasta que merma tanto la autoestima que llega a la parte sexual y, finalmente, a los golpes. En un estudio que recopila la periodista Gabriela Riquelme, se estima que 5 de cada 10 mujeres están viviendo situaciones de violencia en sus noviazgos actuales, sobre todo, de tipo emocional y sexual. Y 9 de cada 10 víctimas de golpes confiesan haber sufrido violencia desde el noviazgo, según un estudio de Inmujeres.

 El principal camino para acabar con la violencia de género es la prevención. Esto incluye, por supuesto, un cambio global en la forma de ver las relaciones entre mujeres y hombres, un cuestionamiento de los roles sociales y estereotipos, del lenguaje, etc. Estos cambios deben partir de las personas adultas con el objetivo de que se transmitan eficazmente a niños y niñas.

 Además, tú puedes prevenir y evitar implicarte en una relación que puede llegar a ser violenta:

·    En primer lugar, detectar manipulaciones, aproximaciones no solicitadas, desconfiar de promesas que no tienen sentido en un momento de la relación, tener claro que decir que “no” a algo no es negociable, alejarse cuando esa persona que se te acerca tratando de hacerte ver que tienen mucho en común o que le debes algo. Para todo esto es muy importante confiar en tu intuición, en las sensaciones de desasosiego que te producen. Cuando conoces a alguien le evalúas igualmente, valoras si esa persona encaja contigo; solo es importante que a partir de ahora incluyas también estos puntos si quieres prevenir encontrarte en una relación violenta. Valora sus ideas sexistas, cómo fueron sus relaciones anteriores (si rompió él o no, cómo habla de ellas…), etc.

·    Valora tus propias ideas respecto al amor y la pareja, el papel de la mujer en la misma, a qué se debe renunciar por amor.., etc.

·    Y ante todo, conociéndote a ti misma y teniendo claros tus valores. Si los valores de la otra persona entran en conflicto con los tuyos, debes saber reconocerlo y no aceptar en ningún caso renunciar a aquello que es importante para ti.

Nicte-ha Gómez Calleja

Comisión de Equidad y Género

COJETAC 

 

-Sexualidad: Violencia en las Parejas. http://www.letraese.org.mx/relaciones01.htm

-IMUJERES: Vida sin Violencia. http://vidasinviolencia.inmujeres.gob.mx/

-Álvarez, Ofelia. La Violencia en el Noviazgo: la invisibilidad del inicio del abuso emocional en la pareja.

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