Artículo próximo a aparecer en el núm. 5 de la Revista Inconsciente

En meses pasados, el gobierno federal así como varios gobiernos estatales presentaron y promovieron ante a la opinión pública la propuesta que pretendía vincular a mujeres y hombres jóvenes a  labores de seguridad pública; las iniciativas gubernamentales en este tema, buscan que las juventudes recién egresadas de algún plantel de educación media superior y/o superior, así como aquellos jóvenes  que no  han encontrado oportunidades educativas y laborales por parte de las instituciones gubernamentales competentes, se enlistaran en los cuerpos policiales estatales así como en la policía federal, dichas iniciativas contaron con apoyos de varios políticos y personajes que teniendo una visión unidimensional, sólo ven en las prácticas belicistas y militaristas la solución a los problemas de inseguridad a los que enfrenta la sociedad mexicana en la actualidad.

Sin embargo, desde la visión juvenil, la propuesta del gobierno federal y de la de algunos estados es muy simplista, corta de miras y con nulo potencial de desarrollo y crecimiento para las juventudes, la propuesta que  busca que  mujeres y hombres jóvenes se vuelvan policías y con ello se les utilice como carne de cañon para un “guerra” inmoral y sin futuro, sirve como cortina de humo para encubrir y no atender las exigencias que organizaciones civiles y expertos en la temática han presentado a las instancias gubernamentales competentes, es decir, con esta propuesta se hace caso omiso a las investigaciones y diagnósticos que sobre la temática se han elaborado, en cambio a partir de un discurso retórico cargado de mentiras y falacias se trata de engañar a las y los jóvenes, así como a la opinión pública.

Es importante recordar que en el 12 de agosto de este año termina el año internacional de la juventud,[1] el cual fue pensado por las ONU como una oportunidad para que los gobiernos de los países del globo diseñaran y pusieran en marcha políticas públicas con perspectiva de juventud, las cuales estuvieran pensadas por, para y desde las y los jóvenes, sin embargo para el caso mexicano dichas políticas no han alcanzado a beneficiar una población considerable de jóvenes, en cambio hay algunos elementos de análisis y reflexión que ponen en duda el compromiso de las instituciones hacia la atención de las juventudes.

Uno de los elementos que ha causado observaciones por parte de las organizaciones juveniles es el elevado dispendio de la Conferencia Mundial de la Juventud realiza el año pasado en León Guanajuato, la cual se evidencio altamente excluyente y reacia a poner en la mesa de debates y en la agenda de actividades temas de una relevancia importantísima para las juventudes,[2] por otro lado, la propuesta de vincular a las y los jóvenes a los cuerpos policiacos ha ocasionado que no sin justificación, se piense que las juventudes para el gobierno mexicano no son importantes, ya que se les incita e invita a participar en actividades que por su naturaleza propia son altamente peligrosas.[3]

Para que las juventudes encuentren satisfechas plenamente sus necesidades y se puedan encontrar caminos legales y legítimos a través de los cuales comenzar a desarrollar sus capacidades y habilidades como seres productivos de una comunidad, se necesitan políticas públicas con perspectiva de género y juventudes en ámbitos educativos y laborales (principalmente), que permitan crear contextos caracterizados por la solidaridad, el apoyo, la empatía, la participación y la equidad; la propuesta de vincular a las y los jóvenes a las corporaciones policiacas niega todo lo anterior.

 

Víctor Daniel García García

Colectivo Juventud entre Tules A.C.


[1] Resolución de la Asamblea General de la ONU 64/134.

[2]

[3] Desperdiciando con ello el bono demográfico que bien pudiera ser utilizado en materias que posibilitaran el desarrollo y crecimiento de las comunidades.

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