Artículo a aparecer en el núm. 5 de la Revista Digital “Inconsciente”

Uno  de los principales problemas de las juventudes en mi tiempo[1] era que mientras el niño crecía y se convertía en adolescente, los padres por
consecuencia envejecían, esto debido a que los padres tenían a sus hijos un poco más grandes y era muy difícil encontrar un equilibrio, ya que ambos, padres e hijos, se encontraban de repente en un cambio generacional muy significativo en sus vidas, uno en la juventud y el otro en la senectud.

Por supuesto que no era una regla pues también existían padres muy jóvenes como ahora, pero en general menos que en la actualidad y, es precisamente estas diferencias las que voy a tratar de desmenuzar a continuación.

En la actualidad las y los jóvenes crecen y se desarrollan a partir de estereotipos creados por una parte por la “caja idiota” (televisión), y por la
otra por los amigos, estos últimos de alguna manera también crecieron y se educaron por una forma exógena a la familia, ya que en la actualidad ambos padres tienen que trabajar para tener un mayor poder adquisitivo y por consecuencia un mayor poder de compra,[2]
esto es una mera teoría ya que como vemos apenas les alcanza para más o menos vivir.

En mis tiempos por ejemplo, crecí en una familia tradicional, la madre era la encargada de la educación  y la orientación del infante (desde luego con sus limitaciones ya que todavía había muchos tabúes), mientras que el padre se encargaba de la manutención familiar y aunque no tenia lujos siento que se podía tener una mejor calidad de vida.

Los jóvenes en  la actualidad adolecen de una orientación adecuada (que debería venir desde el núcleo familiar), en este sentido también adolecen de una formación de calidad, que por Ley debería generarse desde el Estado, esto es, escuelas con buena infraestructura, programas de estudios actualizados que respondan a la necesidad del País y no sólo a necesidades de particulares, mayor inversión en educación y generar una
mayor cantidad de becas pero no sólo a los de buen promedio, sino, crear una beca universal.

Estas dos Instituciones, la familia y la escuela, (la orientadora y la formadora respectivamente), han venido a menos debido al desgaste al que se han visto sometidas, y mientras no hagamos algo para revertir esta situación vamos a tener juventudes cada vez menos interesada en los problemas nacionales; juventudes por ende menos preparadas y menos competitiva a nivel global. Y todo esto a causa  de falta de  Políticas  Públicas orientadas a los jóvenes en general y a la educación en particular.

Apostémosle a la educación es el lubricante del desarrollo.

 

 Un adulto joven o un joven adulto.

Ricardo López Cruz

Comisión de Fomento a la Educación


[1]
Los setentas.

[2]
Me a las familias en donde padre y madre trabajan.

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