En nuestro país, con base en datos de la Encuesta Nacional de Juventud (IMJUVE, 2010), existen más de 30 millones de personas jóvenes, dado lo anterior, existen un conjunto de retos nacionales que se derivan del elevado número de sujetos pertenecientes a este sector poblacional.

Los retos a los que se enfrenta la gente joven en México van desde la incapacidad institucional de ofrecer espacios logotipo_cojetaceducativos, de empleo decente o bien servicios de salud, así como contextos de seguridad y justicia para la población juvenil, hasta los desequilibrios del mercado que ocasiona que más del 60% de la población económicamente activa juvenil se encuentre en una situación de incertidumbre laboral caracterizada por precarios ingresos económicos y un nulo acceso a seguridad social.

Aunado a estos retos de corte estructural, que son de primera importancia, la población joven también enfrenta el reto de desarrollar habilidades socioemocionales que les permitan hacer frente a los obstáculos y limitantes que influyen e impactan directamente en la constitución de su identidad y su proyecto de vida.

Hay que dejar en claro, que el fomento e impulso, por parte de las instituciones, al desarrollo de estas habilidades socioemocionales debe de hacerse a la par de contemplar y atender el conjunto de situaciones y variables contextuales en las cuales las poblaciones juveniles se desarrollan, lo anterior para no caer en un discurso simplista, que parta de una visión parcial de la realidad juvenil y que por ende estructure propuestas de intervención y de comunicación incompletas e incluso incorrectas en torno al tema en cuestión.

En este tenor la experiencia internacional demuestra que el desarrollo de habilidades socioemocionales en jóvenes permite entre otras muchas cosas:

  • Impulsar en la gente joven un autoconocimiento de su persona que les permite desarrollar plenamente sus capacidades y habilidades, no solamente personales, sino académicas y laborales.
  • Fomentar relaciones sociales cargadas de equidad e igualdad entre los géneros, lo cual refuerza el reconocimiento mutuo entre pares y permite una convivencia sana.
  • Generar capacidades y habilidades en los sujetos jóvenes que les posibilitan colocarse en contextos donde pueden desarrollar trayectorias e itinerarios exitosos que permiten que las personas jóvenes elijan un proyecto de vida acorde a sus anhelos y expectativas.

Dado lo anterior, hoy en día desde diferentes instituciones se están impulsando procesos de formación y capacitación en habilidades socioemocionales en jóvenes, los cuales como se ha comentado líneas arriba, buscan generar un equilibrio entre el conocimiento cognitivo y el conocimiento socio-afectivo.

Víctor Daniel García García

http://www.construye-t.org.mx/

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